miércoles, 9 de noviembre de 2016

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ras cinco meses de camino en el viaje de la felicidad empiezo a comprender de verdad que la vida es muy sencilla y que el ser humano, en especial mi ex yo, tiende a complicársela. Es más, a las cosas sencillas por el mero hecho de serlo, les restamos valía. Y eso es lo que me había pasado a mi con los valores. Pero gracias a la inspiradora Ana Guiu les he dado el valor que tienen y ahora sé como aprovecharlos para crear mi vida como yo quiero que sea y disfrutarla plenamente.
Seguramente todos tenemos muy claro lo que son los valores, pero para ponernos bien en situación y no dar pie a confusiones, os cuento que son principios que nos permiten orientar nuestro comportamiento en función de realizarnos como personas. Son creencias fundamentales que nos ayudan a preferir, elegir y apreciar unas cosas en lugar de otras o adoptar un comportamiento en lugar de otro. Los valores están en nuestro interior, no tenemos que hacer nada para adquirirlos, forman parte de nosotros y los expresamos en nuestra manera de vivir. Entre ellos encontramos la felicidad, la confianza, la honestidad, la lealtad, el amor, la sinceridad, la familia, la amistad…
Pues bien, si tenemos claro cuáles son nuestros valores, los honramos a diario, dedicándonos a fomentarlos, experimentarlos y vivirlos, nos encontramos satisfechos y plenos y funcionan como una guía de viaje maravillosa porque te ayudan a tomar las decisiones más adecuadas y coherentes para ti. Pero por el contrario, cuando no sabemos muy bien qué valores tenemos, o cuando sí lo sabemos pero no les prestamos atención ni les dedicamos tiempo, entramos en un conflicto interno que nos hace sentirnos incómodos, insatisfechos, abatidos e incluso deprimidos.

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